En el Festival de Annecy 2022, dos realizadores presentaron sendas obras dentro de las selecciones oficiales. Ese punto de partida permite observar dos trayectorias diferentes y una misma capacidad para explorar los límites del cine animado.
El cineasta japonés Koji Yamamura participó con el largometraje Dozens of Norths y el corto Polar Bear Bears Boredom. El realizador colombiano Carlos Velandia, por su parte, estuvo presente con dos trabajos de perfiles distintos.
La mujer como imagen, el hombre como portador de la mirada formó parte de la sección experimental Off-Limits. Todas mis cicatrices se desvanecen en el viento, codirigida con María Angélica Restrepo Guzmán, fue seleccionada para la sección de cortometrajes de escuela.
La obra elegida
Una elección desde la no ficción
Tras una entrevista sobre su práctica y una selección de sus películas preferidas, Velandia propuso un cortometraje que considera esencial: LUPUS, dirigido por Carlos Alberto Gómez Salamanca.
Su elección se apoya en la manera en que la película reúne líneas narrativas, estéticas y conceptuales para construir una experiencia de no ficción. En lugar de utilizar la animación como simple ilustración, la obra la convierte en un instrumento para investigar memoria, espacio urbano y transformación social.
Progreso, ciudad y memoria
Velandia destaca que el corto plantea preguntas sobre los efectos humanos de los procesos de modernización y sobre la forma en que las promesas de futuro transforman las comunidades. El montaje, la materialidad de las imágenes y el diseño sonoro sostienen esa reflexión sin abandonar la ambigüedad propia del ensayo.
El resultado se sitúa en una zona fronteriza: es documental, pero no depende únicamente del registro directo; es experimental, aunque su investigación conserva un hilo histórico y social reconocible. Esa tensión hace que la película resulte difícil de clasificar y, precisamente por ello, productiva para pensar qué puede hacer la animación.
Por qué se considera esencial
Para Velandia, LUPUS representa un antecedente significativo dentro de la animación experimental y de no ficción en Colombia. El trabajo de Gómez Salamanca abrió posibilidades para realizadores interesados en combinar investigación documental, riesgo formal y narraciones que no responden a categorías cerradas.
La selección no propone un canon definitivo. Funciona como invitación a mirar una obra donde técnica y pensamiento avanzan juntos, y a continuar explorando películas que expanden el campo animado desde contextos locales.
