La segunda aproximación de Javier Fesser a Mortadelo y Filemón sustituyó la imagen real por la animación digital. El cambio resulta decisivo: las transformaciones, persecuciones y exageraciones físicas de los personajes pueden desplegarse sin perder la elasticidad de las viñetas.
La película sigue a los dos agentes en una misión marcada por un objeto peligroso, una fuga y una cadena de equívocos. El argumento sirve, ante todo, como estructura para una sucesión de situaciones cómicas. Su velocidad es deliberada y exige atención: muchas bromas aparecen en segundo plano o se resuelven dentro de un movimiento continuo de cámara.
Una adaptación que piensa en movimiento
La obra anterior de Fesser con estos personajes, estrenada en 2003, ya mostraba afinidad con el humor visual de Francisco Ibáñez, aunque la imagen real imponía límites a la deformación. En esta ocasión, el dibujo tridimensional convierte esos límites en posibilidades expresivas.
Mortadelo cambia de apariencia con naturalidad, los cuerpos soportan impactos imposibles y los escenarios se transforman en mecanismos de comedia. La animación no funciona como mero acabado: organiza el tiempo del gag y determina cómo circula la mirada por cada plano.

Precisión técnica y exceso cómico
La animación de Ilion Animation Studios, responsable también de Planet 51, destaca por la densidad de los decorados, la expresividad facial y la fluidez de las escenas de acción. Las texturas son minuciosas, pero el realismo técnico nunca neutraliza el diseño caricaturesco.
El montaje mantiene un ritmo casi ininterrumpido. Esa intensidad favorece el humor físico y la sensación de caos organizado, aunque también deja poco espacio para pausas narrativas. La película apuesta por acumular ideas visuales antes que por detenerse en el desarrollo emocional.
El tono de las viñetas
El guion de Claro García, Cristóbal Ruiz y Javier Fesser conserva la sátira de la incompetencia institucional, el absurdo cotidiano y la lógica del slapstick. Las interpretaciones de voz aportan contraste entre la aparente seriedad de Filemón y la imprevisibilidad de Mortadelo.
El resultado entiende que la fidelidad no consiste únicamente en reproducir diseños reconocibles. También requiere recuperar el impulso de lectura, la abundancia de detalles y el remate visual que caracterizan las historietas.
Veredicto
Una comedia técnicamente ambiciosa y de energía constante. Su mayor logro consiste en usar la animación 3D para traducir la elasticidad y el ritmo del tebeo, en lugar de limitarse a imitar su superficie.
